El Periódico de Catalunya

Martes 29 Septiembre de 2020

On Barcelona

La gran apuesta

Imagen de La gran apuesta

ESTRENO: 22/01/2016

DIRECCIÓN: Adam McKay

REPARTO: Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling, Brad Pitt, Marisa Tomei

www.lagranapuesta-lapelicula.es


SINOPSIS:

País/Año: Estados Unidos, 2015
La gran apuesta es un curioso caso de comedia que, además de provocar risas, debe enfadar. Porque es un recordatorio de los infames comportamientos humanos que condujeron a la crisis financiera del 2008, la mayor de los últimos decenios. Basada en el libro de Michael Lewis de igual nombre (en España publicado por Debate), habla de un grupo de inversores que advirtieron la existencia de la gran burbuja inmobiliaria y, por supuesto, se las arreglaron para sacar dinero de ello. En este cuento ácido, nominado a cinco Oscar, Steve Carell encarna a una versión del inversor Steve Eisman; Ryan Gosling, a una versión de Greg Lippman, antiguo trader de hipotecas de Deutsche Bank; Brad Pitt, al trader Ben Hockett; y Christian Bale, a Michael Burry, doctor de California que vio la crisis antes que nadie a pesar de tener solo un ojo activo.


Trailer

Crítica

por Quim Casas

Adam McKay, habitual compinche del comediante Will Ferrer, deja el cine más bárbaro para centrarse en una película de tesis económica. En su primera mitad participa de las ideas cómicas de anteriores filmes, más amortiguadas, y de un sentido de la puesta en escena igual de nervioso. Después se calma hasta convertirse en un alambicado relato sobre la quiebra del sector inmobiliario y el colapso económico que dio pie a la crisis del 2008. La banca, los gobernantes y los medios de comunicación no salen muy bien parados. Se intuía lo que podía pasar, como manifiesta el extraño experto en inversiones que encarna Christian Bale. Expuesto sobre el tapete el tejemaneje de unos y otros, a algunos solo les queda esperar; a otros, mover ficha y sacar la mayor tajada; a otros, arruinarse.

Estamos lejos de la claridad expositiva de Oliver Stone en Wall Street: aquí, el constante baile de cifras, números e inversiones acaba siendo mareante. En su complejidad, no bien resuelta del todo en cuanto a la exposición del discurso financiero, la película de McKay está más cerca títulos como Margin Call, de J. C. Chandor. Pero el modelo más reconocible sería quizá el del Scorsese de El lobo de Wall Street: ritmo acelerado, personajes dislocados y sin escrúpulos como el de Ryan Gosling, otros más sensatos como el incorporado por Steve Carell, toques de comedia negra, situaciones rocambolescas. Produce Brad Pitt, quien se reserva un pequeño papel. Pitt es hoy lo que era Robert Redford en los años 70, en los tiempos de Todos los hombres del presidente: el representante del ala izquierda de Hollywood. McKay pone un poco de sal en las heridas para que el discurso progresista no sea demasiado complaciente.

Horarios

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