El Periódico de Catalunya

Miércoles 20 Marzo de 2019

On Barcelona

Into the woods

Imagen de Into the woods

ESTRENO: 23/01/2015

DIRECCIÓN: Rob Marshall

REPARTO: Meryl Streep, Anna Kendrick, Emily Blunt, Chris Pine, Johnny Depp

www.disney.es


SINOPSIS:

País/Año: Estados Unidos, 2014
Tras llevar al cine musicales como Nine, Chicago o Annie, Rob Marshall ataca con la ayuda de un reparto estelar (Meryl Streep, Emily Blunt, James Corden, Johnny Depp, Anna Kendrick, Chris Pine...), Into the Woods, premiado musical de Stephen Sondheim de 1987. La obra interconecta a los protagonistas de algunos de los cuentos más famosos de los hermanos Grimm (La Cenicienta, Caperucita Roja, Rapunzel y Jack y las habichuelas) con otros tres personajes: un panadero, su esposa y la bruja que condenó a la pareja a no tener hijos. Cada personaje de Into the woods tiene un deseo, y el interior del bosque se convierte en el lugar desde donde cumplirlo. Mediado el relato casi todos han logrado su objetivo, pero Sondheim no les deja disfrutar del momento y convierte la segunda mitad en una reflexión sobre las consecuencias del egoísmo y, de paso, en una ingeniosa reinvención de las historias familiares de infancia. Los príncipes azules ya no son tipos de fiar y lo mejor que le puede pasar a quien coma perdices es una infección de estómago...


Trailer

Crítica

por Nando Salvá (El Periódico)

Stephen Sondheim concibió el musical Into the woods como dos mitades: la primera, una jocosa reconfiguración de diversos cuentos populares, interconectados a la manera de autos de choque; la segunda, un sombrío y nada sentimental recordatorio de lo cruel que es el mundo. La estructura, dicen quienes la han visto representada, funciona de maravilla. Es una pena que, quizá porque esas dos partes necesitan estar separadas por un intermedio o simplemente porque el pacto entre la obra y el espectador no es el mismo en el cine que en el teatro, al cambiar abruptamente de tono esta película se desinfla como un globo mal anudado: el ritmo desaparece y los personajes dejan de tener sentido en buena medida porque los elementos más depresivos han sido eliminados.

En todo caso, incluso hasta ese crucial desvío la película permanece fatalmente atrapada entre el escenario y la pantalla, incomoda en su propia piel. Las canciones, su verdadera razón de ser, se suceden de forma poco memorable para explicitar las lecciones que debemos aprender, empantanando la historia en lugar de hacerla avanzar a causa de las graves carencias como narrador de Rob Marshall.

Por primera vez desde que adapta montajes de Broadway al cine, Marshall se ve aquí obligado a integrar los números musicales en la acción, y no dispone de coreografías que desmenuzar en la sala de montaje. Es decir, no puede disimular su incapacidad para adivinar dónde poner la cámara y durante cuánto tiempo. Ni para dejar que la historia respire y que las secuencias adquieran su significado completo. Ni para lograr que la artificialidad de la escenografía funcione como reflexión sobre la retórica de los cuentos populares y no solo como un derroche de colorete y cartón piedra.

Horarios

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