El Periódico de Catalunya

Lunes 17 Mayo de 2021

On Barcelona

El Pianista

Imagen de El Pianista

ESTRENO: 24/05/2013

DIRECCIÓN: Roman Polanski

REPARTO: Adrien Brody, Emilia Fox, Thomas Kretschmann, Frank Finlay, Maureen Lipman, Ed Stoppard...

www.thepianist-themovie.com


SINOPSIS:

Wladyslaw Szpilman, un brillante pianista polaco y judío, escapa de la deportación. Forzado a vivir en el corazón del ghetto de Varsovia, experimenta el sufrimiento y la humillación hasta que consigue escapar y se esconde en las ruinas de la capital, donde un oficial alemán acude en su ayuda y le ayuda a sobrevivir. Polansky reconstruye meticulosamente el infame guetto de Varsovia; se sirve de las memorias de Wladyslaw Szpilman, aunque podría perfectamente recurrir a su propia experiencia en Cracovia. Polansky rueda el Pianista de una manera directa y frontal, casi convencional, muy a tono con la historia, pero también alejada de la sofisticada puesta en escena de sus "Repulsiones" y "Semillas del Diablo". La película se llevó la Palma de oro en la última edición del Festival de Cannes.


Crítica

por Quim Casas (El Periódico)

Antes de que Adolf Hitler ordenara la invasión de Polonia, tres millones y medio de judíos vivían en aquel país. De ellos, entre 350.000 y 360.000 estaban instalados en la capital, Varsovia, ganándose el sueldo con las más diversas actividades.

Roman Polanski, que había nacido durante el breve exilio de sus padres en París, en 1933, residía con su familia en Cracovia, pero los acontecimientos vividos en Varsovia tras la ocupación nazi son perfectamente intercambiables con los que observó el pequeño Roman. En ambas ciudades se creó el gueto judío. Al principio tuvo un nombre menos elocuente, el de distrito judío. Los alemanes obligaron a todos los habitantes judíos de las dos ciudades a dejar sus casas y buena parte de pertenencias, instalándolos en un pequeño barrio que cerraron a cal y canto.

REPRESALIAS COTIDIANAS El infame gueto se abrió el 15 de noviembre de 1940. A las pocas semanas, miles de hombres, mujeres, ancianos y niños habían fallecido a causa del hambre o las represalias nocturnas de los nazis. Una de ellas ha sido reconstruida meticulosamente por Polanski en la película que ha dedicado al gueto de Varsovia, El pianista. Los alemanes entran en un piso judío y obligan a toda la familia a descender a la calle. Como el abuelo no puede hacerlo, ya que está recluido en una silla de ruedas, un oficial ordena a dos soldados que lo arrojen por la ventana. Sus hijos y nietos llegan a la calle instantes después de la mortal caída, empiezan a correr y son abatidos a tiros por la espalda.

Así de lacónica, de casi hiperrealista, es la película con la que Polanski parece liberar los muchos fantasmas que anidan en su memoria desde que, de muy pequeño, vivió en primera línea el horror y la brutalidad del genocidio. El cineasta polaco, aunque de trayectoria itinerante --ha realizado filmes en Polonia, Gran Bretaña, Italia, Francia, Estados Unidos y España-- cambia de registro motivado por las circunstancias que filma.

No espere el espectador interesado en el cine característico de Polanski los vericuetos narrativos, las situaciones surreales, la puesta en escena perversa y las atmósferas fantásticas de Repulsión, Callejón sin salida, La semilla del diablo, Macbeth o El quimérico inquilino, películas sobre la pesadilla interior y el terror mental. El pianista trata del horror real, y por eso su caligrafía cinematográfica es más directa, escueta y frontal --a veces incluso demasiado televisiva--, apuntalada esencialmente en los hechos que se cuentan más que en las sugerencias y dobles lecturas que estos puedan deparar.

BIOGRAFÍA PRESTADA Para este exorcismo emocional, Polanski ha tomado prestada la novela autobiográfica de Wladyslaw Szpilman, un pianista de cierto prestigio que tocaba habitualmente en la radio. El personaje, incorporado por el actor británico Adrien Brody, se convierte en algo así como la representación de lo que sufrieron prácticamente todos los judíos polacos durante los años de ocupación. Polanski muestra durante cerca de dos horas la forma de supervivencia cotidiana de Wladyslaw y su familia en el gueto de Varsovia.

Después, en el bloque final, el que más se acerca a algunos de sus anteriores filmes, encierra a su personaje entre las cuatro paredes de un piso clandestino donde los miembros de la resistencia lo esconden de los nazis. Allí, tiritando de frío y con apenas un plato de gachas que llevarse al estómago, sin nadie con quien poder hablar e imaginando que toca las teclas de un piano inexistente, aquel instrumento con el que se expresaba y que la barbarie le ha arrebatado de las manos, el pianista de Polanski se convierte en la estampa de los estragos causados por la sinrazón. Sin alzar el gesto, pero expresándolo todo.

Horarios

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