El Periódico de Catalunya

Jueves 01 Octubre de 2020

On Barcelona

El gran Gatsby

Imagen de El gran Gatsby

ESTRENO: 17/05/2013

DIRECCIÓN: Baz Luhrmann

REPARTO: Leonardo DiCaprio, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Tobey Maguire, Isla Fisher

www.warnerbros.es


SINOPSIS:

Trabajar sobre un texto como el de El gran Gatsby, la mejor novela norteamericana de todos los tiempos hasta que no se demuestre lo contrario, tiene sus beneficios y sus peligros. El texto es tan espléndido que hasta un mentecato tras la cámara puede sacar algo bueno al filmarlo. Y los actores, por discretos que sean (que no es el caso, aunque Toby Maguire, en el papel de Nick, el amigo y confidente de todos, el personaje más lúcido de la historia, aunque también el más vapuleado, se come literalmente a Leonardo DiCaprio como Jay Gatsby), tampoco van a destrozar la historia. Pero estamos en los dominios de Baz Luhrmann, que ha hecho con el texto de Scott Fitzgerald algo similar a lo que hizo con Moulin Rouge y sus gentes en el filme homónimo. La novela es el punto de partida, respetada en situaciones y hasta en parte de sus diàlogos pero Luhrmann es Luhrmann, así que debe quedar constancia de su sello, de su búsqueda de la personalidad a través del anacronismo, el virtuosismo y la exageración. El director de Australia pasa por el filtro de la música electrónica y de baile el charlestón, y así se define en esencia su versión de la novela: respeto (al texto) e infidelidad (al estilo). Una apuesta que no es arriesgada (porque existen previamente otras películas como Moulin Rouge y Romeo + Julieta) ni tampoco promueve sacudidas especiales, aunque el final de la película es realmente muy bello. Sin concesiones de ningún tipo.


Trailer

Crítica

por Nando Salvá (El Periódico)

Las adaptaciones cinematográficas deben ser juzgadas en sus propios términos, sin que importe el pedigrí literario de sus fuentes. El cine es un medio visual. Sin embargo las comparaciones son inevitables si la fuente en cuestión es una novela tan celebrada como El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, retrato de un amor perdido, recuperado y vuelto a perder y, sobre todo, crónica de cómo la obsesión de un hombre por recuperar el pasado destruye su presente y, sobre todo cómo el sueño americano, tal y como fue una vez soñado, resultó ser imposible.

Son necesarias no pocas dosis de audacia chulesca para aproximarse a la que quizá sea la obra cumbre de la literatura americana del siglo XX y pensar: "Lo que esta historia necesita es 3D". Pero así es el director Baz Luhrmann, cuya nueva película, es una carta de amor al exceso y la sobreproducción. La cámara amplifica cada momento hasta el límite de la credulidad a través de zums nerviosos, flashbacks de color sepia, pantallas partidas, escenas de multitudes marcadas por incesantes rotaciones.

En ese sentido, El gran Gatsby es menos una versión fílmica de la novela homónima que una versión fílmica del mismo Jay Gatsby, y por tanto carente de más clase o gusto que los que el dinero puede comprar. Luhrmann lanza dólares sobre la pantalla de una manera completamente gatsbiana para, eso sí, alertar contra los peligros de tanto derroche. "Hace ahora diez años viajaba en tren por Siberia bebiendo vino tinto y escuchando unos audiolibros, entre ellos El gran Gatsby", recordó ayer el director. "Entonces comprendí que la imagen que hasta entonces había tenido del relato era completamente equivocada, y hasta qué punto fue Fitzgerald un visionario: todas las miserias de las que habló en su día siguen plenamente vigentes".

Dado el inmoderado estilo de vida de su protagonista, el enfoque hortera resulta más que apropiado pese a contradecirse con la refinada naturaleza de la prosa de su autor. Pese a que la película raramente, tal vez nunca, evoca en toda su plenitud la feroz delicadeza sentimental que Fitzgerald logra en cada frase, su teatralidad captura el brillo engañoso de una sociedad preocupada por el artificio y la riqueza ostentosa, al tiempo que deja que un aire de verdadera tragedia romántica se deslice bajo la superficie.

Buena parte del mérito del filme la merece su protagonista, Leonardo DiCaprio, que se esconde tras una sonrisa diseñada para sugerir el dominio absoluto y que deja que esa sonrisa se escurra cuando cree que nadie está mirando. Tanto Fitzgerald como sobre todo el propio Gatsby estarían satisfechos con la película.

Horarios

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