El Periódico de Catalunya

Martes 18 Diciembre de 2018

On Barcelona

Buscando a Nemo

Imagen de Buscando a Nemo

ESTRENO: 24/05/2013

DIRECCIÓN: Andrew Stanton y Lee Unkrich

REPARTO: Animación (voces de Anabel Alonso, manel Fuentes, Mercedes Sampietro, Javier Gurruchaga...)

www.disney.es


SINOPSIS:

El gran acierto de Pixar no es tanto la potente tecnología que les permite realizar una animación por ordenador tan expresiva y fluida, sino la imaginación e ingenio con que aprovechan el entorno en el que sitúan sus films. De su mano hemos viajado al mundo de los juguetes, al de los insectos, hemos visto lo que se esconde en nuestros armarios y ahora Pixar le saca punta (¡y cómo!) al oceáno y sus criaturas. En Buscando a Nemo seguimos el periplo de Marlin y su hijo Nemo, dos peces payaso separados por culpa, naturalmente, de un humano. Mientras su padre emprende una búsqueda por todo el océano acompañado por Dory, un pez de memoria muy corta, Nemo hace todo lo posible por salir de la pecera donde lo han colocado, dejarse caer por el desagüe (todos los caminos llevan al mar) y escapar por fin. Un derroche de imaginación, fantasía y buen humor que dirige Andrew Stanton (realizador de Bichos).


Crítica

por Sergi Sánchez (El Periódico)

Un pez payaso quería ser libre como un pájaro. Volar no era lo suyo: se conformaba con nadar por el patio de la escuela. Quería superar el abismo que le separaba del ancho mar de los peligros, allí donde su padre, que perdió a su compañera entre las fauces de los tiburones, nunca le dejaría ir solo. El problema está en que Nemo era rebelde y Marlin miedoso: más allá del color de los corales, en el horizonte de un mundo líquido e infinito, veía no sólo la oscuridad de lo desconocido sino la vida entera, la que aún no había vivido.

Un misterio. Y Nemo decidía irse. Por equivocación, absorbido por la corriente de una hélice, más tarde suelto entre el plancton, capturado por unas gafas de bucear, pero se iba. Y su padre salía a buscarle, superando el terror de sus recuerdos. Porque padre no hay más que uno, y los peces-payaso tienen más sentido de la protección que del humor. Así empieza Buscando a Nemo, de Andrew Stanton y Lee Unkrich, la última obra maestra de la Pixar que lleva recaudados 340 millones de dólares sólo en EEUU. ¿Realmente hay para tanto? Para tanto y más.

¿Más que en Toy Story, Bichos o Monstruos, SA? En Buscando a Nemo el reto estaba en recrear un mundo subacuático que desafía las leyes de la gravedad, poblado por seres que mueven sus aletas pero que también tienen que mover sus ojos, su boca y sus cejas como si fueran humanos. ¿Cómo hacer que un pez tenga emociones? Los métodos de la Pixar son tan empíricos como creativos: a partir de la observación de un gran tanque lleno de peces en sus oficinas californianas, los animadores contaban con un sólido punto de partida. "Queríamos caricaturizar la realidad?", explica Dylan Brown, supervisor de la película con más de 50 dibujantes a su cargo. Sólo a partir de un hiperrealismo, un ojo de pez podía convertirse en un ojo que llora y ríe. Porque buena parte del éxito de Buscando a Nemo está en la humanidad de sus personajes.

UNA MONTAÑA RUSA
El viaje que emprende Marlin para buscar a Nemo tiene algo de odiseico. La meta está en rescatar a su hijo de una pecera situada en la consulta de un dentista de Sidney. El camino hasta allí tiene el color y la poesía de un trayecto en montaña rusa regado con ácido lisérgico: el océano es más azul, el coral más rojo, los tiburones más peligrosos, las ballenas más oscuras, las tortugas más solícitas y las medusas más eléctricas que en cualquiera de nuestros más resultones sueños submarinos. Y es que Buscando a Nemo es como un sueño: lo mejor que se puede decir de ella es que ojalá nosotros, como la pequeña Dory, tuviéramos memoria a corto plazo, porque entonces podríamos verla una y otra vez como si fuera siempre la primera.

Horarios

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