El Periódico de Catalunya

Martes 16 Julio de 2019

On Barcelona

A.I. (Inteligencia Artificial)

Imagen de A.I. (Inteligencia Artificial)

DURACIÓN: 2001 min

PAÍS: Estados Unidos

GÉNERO: Ciencia ficción, Drama

ESTRENO: 24/05/2013

DIRECCIÓN: Steven Spielberg

REPARTO: Haley Joel Osment, Jude Law, Frances O'Connor, Sam Robards, William Hurt, Brendan Gleeson, Jake Thomas, Ken Leung, Clark Gregg, Enrico Colantoni, Ashley Scott, Paula Malcomson


SINOPSIS:

El pequeño robot David intenta adaptarse a la vida de sus creadores y no sufre más que decepciones. Su madre humana no es capaz de llevarlo al lugar donde será destruido. En vez de eso, lo abandona en pleno bosque en compañía de su osito mecánico Teddy, donde comienza uno de los episodios más inquietantes y tenebrosos de toda la obra. En su lucha por la supervivencia, David conoce a un gigoló sintético quele acompañará en su periplo.


Trailer

Crítica

por Quim Casas

Steven Spielberg ha cogido el toro por los cuernos. Pocos directores actuales se atreverían a activar un antiguo proyecto de Stanley Kubrick, uno de los popes del cine contemporáneo, y poner después las dos mejillas para soportar el peso critico de las comparaciones.

Quizá por ello, el director de El imperio del sol ha decidido ser muy respetuoso, al menos hasta el bloque final de la película. La estructura, la música y la frialdad hiriente de la puesta en escena nos transportan a los paisajes cinematográficos urdidos por Kubrick en 2001, una odisea del espacio, La naranja mecánica e incluso en su obra postuma, Eyes wide shut, tan glacial sin ser futurista. A. I. (Inteligencia artificial) acontece en un mundo imperfecto, en el que los seres humanos se comportan como cerdos con los androides que han creado para su propio placer y comodidad.

Del relato original de Brian Aldiss, a Kubrick debía interesarle especialmente ese mundo tan aséptico como el que habitaban algunas de las víctimas de Malcolm McDowell en La naranja mecánica. A Spielberg le atrae más el retrato familiar, aunque esté marcado por la conflictiva relación entre un niño androide programado para amar y ser amado (Haley Joel Osment), y una mujer abatida por el estado de coma de su hijo natural, que intenta acercarse a ese pequeño con corazón de metal (Francés O'Connor).

Los intereses de Kubrick y Spielberg no colisionan, y eso es una buena noticia. No es la primera vez que el proyecto de un director de prestigio es llevado a la pantalla por otro. Ocurrió en Monsieur Verdoux, una historia de Orson Welles realizada por Chaplin¡; en El tren del infierno, ún proyecto de Akira Kurosawa que hizo suyo Andrei Konchalovski; y en La pequeña ladrona, una película que preparaba Francois Truffaut y que acabó realizando el que fue su ayudante de dirección, Claude Miller.

Pero ninguna de estas películas despertó tanta expectación como A. I., dado el peso específico de sus dos mitades creativas y el tema tratado, de jugosa y abundante filmografía: Metrópolis, Planeta prohibido, Almas de metal, La guerra de las galaxias, Blade runner y Robocop, entre otras. Como si se tratara de un cuento infantil, el pequeño robot, David, intenta adaptarse a la vida de sus creadores y no sufre más que decepciones. Enamorado de Pinocho, el juguete de madera que se hizo carne, David acaba viviendo una experiencia similar a la de Blancanieves. Su madre humana no es capaz de llevarlo al lugar donde será destruido. En vez de eso, lo abandona en pleno bosque en compañía de su osito mecánico Teddy, donde comienza uno de los episodios más inquietantes y tenebrosos de toda la obra de Steven Spielberg.

En su lucha por la supervivencia, amenazado por las motos-lobo del estrambótico Lord Johnson-Johnson (Brendan Gleeson), el jefe de la banda de cazadores-destructores de robots, David conoce a un gigoló sintético (Jude Law), cuyo encanto personal se ve aumentado con un golpe seco de cuello que activa, desde su interior, melosos estándares musicales de los 30 y 40, capaces de derretir el hielo de cualquiera de sus amantes humanas.

Los robots, conocidos como Meca (por mecánicos), son inmolados en público en un circo sangriento cuyo nombre recuerda a David Cronenberg: La Feria de la Carne. No sabremos cómo habría planteado Kubrick estas secuencias, pero Spielberg rompe el tono hierático de lo expuesto antes y convierte la cinta en un cuento de terror macabro y desazonante. David no quiere ver la puerta de Tannhäuser, como el replicante encamado por Rutger Hauer en Blade runner. Tan solo desea ser amado. En este sentido, el filme de Spielberg diseñado por Kubrick se acerca a obras maestras del género como El doctor Frankenstein y El hombre elefante.

Horarios

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