El Periódico de Catalunya

Sábado 16 Diciembre de 2017

On Barcelona

Nunca es demasiado tarde

Imagen de Nunca es demasiado tarde

ESTRENO: 21/11/2014

DIRECCIÓN: Uberto Pasolini

REPARTO: Eddie Marsan, Joanne Froggatt, Karen Drury

www.acontracorrientefilms.com


SINOPSIS:

País/Año: Reino Unido, Italia, 2013
El trabajo de John May consiste en encontrar a los familiares de los que han muerto solos. Meticuloso hasta la obsesión, John va más allá del deber en su trabajo y se involucra al máximo. Su vida es tranquila y ordenada hasta que su jefe le da una noticia devastadora: su despido por recortes. Involucrado aún en su último caso, John se libera de las rutinas que lo han gobernado. Y por primera vez siente la vida con su excitante y peligrosa imprevisibilidad. Nunca es demasiado tarde tiene una de sus mejores bazas en la interpretación que Eddie Marsan hace del protagonista. El trabajo concentrado y destilado del actor embellece la pátina entre entrañable, delicada, bonita y triste que tiene prácticamente toda la película. Con un excelente personaje, a veces, es suficiente para construir un buen relato.


Trailer

Crítica

por Quim Casas (El Periódico)

Esta película curiosa pero no redonda, a la que posiblemente le sobre el plano final, ya que desarticula buena parte de lo conseguido en todo el metraje, tiene una de sus mejores bazas en la interpretación que Eddie Marsan hace del protagonista, algo así como un funcionario del dolor ajeno. Su cometido es ofrecer un funeral más que digno a aquellos que fallecen sin familia ni amigos.

Marsan es un actor que ha ido creciendo cualitativamente en los últimos años: su cometido como hermano exboxeador del protagonista de la teleserie Ray Donovan, o su torvo inspector Lestrade en los filmes sobre Sherlock Holmes de Guy Ritchie, le muestran como un excelente actor de carácter al que, de vez en cuando, le caen papeles más estelares.

Este es uno de ellos, no solo por ser el protagonista, sino porque Marsan llena la pantalla con su característico físico y gestualidad y comunica con pocos elementos la deriva de su personaje. Es una historia minimalista, reducida a la mínima esencia. Un personaje, un cometido y un voluminoso álbum en el que el protagonista tiene archivados los rostros de todos aquellos que se fueron. Poco más, pero suficiente para mantener un tono neutro muy elogioso.

Si la realización es impecable, aunque haya alguna salida de tono, el trabajo concentrado y destilado de Marsan embellece la pátina entre entrañable, delicada, bonita y triste que tiene prácticamente toda la película. Con un excelente personaje, a veces, es suficiente para construir un buen relato.

Horarios

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